Asomada a la ventana

Esta historia es de mi novia. Le ha pasado el domingo paasdo a eso de las 9.30h de la mañana mientras se asomaba a la ventana para ver si se notaban los efectos de la bendita lluvia. La ha revisado ella.

“Estoy asomada a la ventana del salón, y digo: esta noche si que ha llovido, esto que veo entrar un coche, un Golf color gris oscuro”. Lo veo entrar por un carril del aparcamiento,…”

Hago un parón. Los aparcamientos de su calle son así; dos filas en batería y
entre medias una de coches en cordón. Por lo que hay dos carriles.

“…el derecho. Y digo: ¡este viene en busca de sitio!¡pues está todo completo! Se va p’abajo, pero veo que vuelve a venir por el otro carril y marcha atrás. Y se queda parado al final del aparcamiento. Total, que me quedo observándolo. Veo que se baja y pienso este se ha perdido o está buscando un bloque. Un tío altito, canoso con gafitas, delgado con una chaqueta tres cuartos y un pantalón marrones.
Se baja y anda por un pasillo de la acera hacia un bloque de enfrente pero no llega allí,
y se deja la puerta abierta del coche – habrá ido a ver el número del bloque y por eso no la habrá cerrado, porque no hay nadie en la calle -. Se va por otro pasillito y se queda mirando para varios sitios. A continuación se vuelve al coche, se sienta y entorna la puerta.
Allí se pone a hacer cosas como buscando algo en el coche, – estará buscando la dirección o algo -.

Veo que sale de nuevo, así muy ligerillo y hace lo mismo de antes, es decir, anda un caminito de pasillo entre jardincitos como hacia un bloque y luego hace un camino igual para el otro lado. Me fijo bien en las piernas y me doy cuenta de que lleva unas medias negras, sus zapatos y todo igual, pero en vez del pantalón unas medias negras. Y digo, no me lo puedo creer, ahora si que yo me lo pierdo yo. El tío vuelve al coche y yo me agazapo más. Allí en el coche manipula otra vez, le veo chicha, la carne de las piernas de estar quitándose las medias. – ¿A ver que me hace este tío? A que es capaz de salir en bolas? -.

Cuando sale del coche otra vez, lleva otras puestas pero de fantasía, con rombos y rayas. Y vuelve a hacer el paseito de antes. Cuando termina se mete muy ligerillo en el coche y sin pararse más, arranca el coche. Y en ese momento escucho al vecino de arriba decir:

¡ADIOS GUAPA!”

Ayer habló el vecino con mi suegro y le comentó que de cintura para abajo sólo las medias puestas, ¡cuánta gente rara hay!

~ por Kin El Bravido en 29/02/2008.

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