Cortina de humo

Esto tampoco es de política, es de lo cotidiano, aunque casi todo tenga su parte política. Cuando se creó la Ley Antitabaco brinqué de alegría, porque muchas de las veces que me he ido de algún sitio o he decidido no ir ha sido por el puñetero humo. Muchas veces me planteé arreglarme y oler bien antes de salir, si en cuanto me meta en tal sitio me van a bañar en “eau de cigarrette”. Lo peor, es que yo encima aunque más de una noche fumaba, olor a humo de mis manos me molestara tanto que me hiciera levantar a lavármelas.

Una vez en vigor la famosa Ley, agradezco que los restaurantes separen las zonas, pena que no haya apenas pubs en los que no se fume – aunque siempre nos quedará El Poney Pisador -. Que se fume en los pubs y discos no me afectan demasiado porque tampoco es que ya me apetezca salir mucho, ya sabéis la enfermedad de los pájaros que sufro. En lo que sí me afecta y me fastidia, y quiero poner una nota de consideración a los fumadores con los que no lo hacemos, es en los hospitales, centros de trabajo y otros organismos públicos o privados en los que ya no se puede fumar dentro. Ocurre, que como es normal, sales fuera a fumar y te reúnes con todos esos marginados de la Ley en el mismo sitio: la entrada.

Entrar ahora en un hospital, que desgraciadamente es algo que he hecho mucho esta semana, supone coger aire como si fueras a entrar en el baño de un enfermo infeccioso en el que lleva haciendo aguas mayores dos horas; es mentalizarme cuando me acerco a los alrededores e ir midiendo el ritmo respiratorio y los pasos, para que cuando me enfrente a ese “puente palos” de humo, salga lo más indemne posible. Y siempre me planteo lo mismo, porqué no se dispersan si además, una gran mayoría no tiran la colillita dentro de la zona de la papelera habilitada para ello. Podían pensar que al estar todos alrededor de la puerta, indirectamente también molestan a todo el que entra o sale. Podían pensar que para algunas personas es muy molesto. ¿Si cogiera una bolsa con tripas de pescado dos días al sol en una bolsita de farmacia y la meneara en la puerta lo comprenderían? ¿Comprenderían que aunque no esté igual de aceptado, puede ser igual de molesto para otra persona?

En Irlanda, creo que es – me lo comentó un amigo -, tras su ley antihumo se prohibió en seco fumar en cualquier sitio público, incluidos discos, pubs, bares… Entonces al día siguiente toda la peña estaba en la puerta fumando, con lo que se pensó que la medida no era buena, pues aparecían las calles más sucias. Así que se optó por poner fuera de los pubs una zona delimitada, para poder fumar, pintada en el suelo o incluso vallada.

Yo no quiero que les prohiban fumar en la calle, ni que se tomen medidas a la irlandesa, me bastaría con que pensáramos un poquito en que tu humo molesta y que no tengo porqué respirarlo.

Dedicado a quien me lo pidió.

~ por Kin El Bravido en 17/02/2008.

Una respuesta to “Cortina de humo”

  1. 🙂 Gracias por el artículo, y por pensar en los NO fumadores, esos eternos incomprendidos y a los que los fumadores califican de egoistas (aunque ellos lo hayan sido desde que se descubrió el tabaco y nadie les haya dicho nada hasta ahora).

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