Impotencia

Hay veces que ves a alguien pasarlo mal y no sabes como hacerle brotar una sonrisa. En esos días le das un montón de vueltas a las cosas, y uno que sabe dar muy buenos consejos en algunos temas, descubre que no tiene respuestas para todo y que para el tacto y para dar ánimos, no sirve.

Es jodido, pero en estos casos en los que dar tu opinión va a acarrear más dolor que otra cosa, te tienes que limitar a escuchar, decir que apoyas lo que dice y que estás ahí para lo que sea. Luego un abrazo y el amargor. Es una hiel que no está en la boca. Es un humo pestilente que viaja por tus entrañas. Tu cuerpo se convierte en una vacía vasija, y notas que te recorre por dentro dejándote vano. Cada vez que te acuerdas del problema te preguntas porque no consigues desconectar, sino es tuyo propio, si será por amor a esa persona. Y es cuando lo descubres, toda tu vida intentando ser bueno, traspasando la barrera de la estupidez por unos ideales que te han llevado por el camino del fracaso. Sacrificios impagados cuyas cuotas de tiempo perdido nunca se verán como tales, sino como actos estúpidos de joven imberbe. Te miras en el espejo y te das cuenta de que tú, ese tío que quiere ser tan buena gente, que sueña con llenar el cementerio de amigos para oir desde el otro lado que se te recuerda por buen tío, no puedes con todo. No puedes saber ayudar a todo el mundo, sino serías Michael Landon. No puedes conocer todos los diagnósticos a las situaciones que te ocurran.

No suelo servir para animar, y si alguna vez os he ayudado con algo ha sido porque conocía el problema de antemano. Nunca supe realmente aliviar tu dolor, siempre usé palabras amables para valorar que eras mi amigo y que me importabas. Si te bastó, no sabes lo feliz que me haces. Pero sino, tranquilo, estoy empezando a pensar que si en 30 años siguieras así, seguro que podré ayudarte, porque en esta jodida vida, las situaciones se repiten y seguro que si yo salgo de un bache, tú también. Espero saber comunicártelo.

No busques cara a la persona, ni historia a las divagaciones. En parte es ficticio, en parte son muchas situaciones que te das cuentan que tocan siempre la misma parte de ti. Esa parte que sólo tus buenos amigos conocen y que unas veces se torna descarnada y otras parece piedra.

~ por Kin El Bravido en 11/10/2007.

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