Aprende a decir NO

Las vueltas que da la vida…a veces da algunas… que te dejan echo piscos…sobre todo aquellas en las que ves el declive de algún amigo o conocido. Hace 5 ó 6 años yo salía con amigos de la Facultad de Medicina. Había gente variada y había un chaval de fuera, M.R.Y., que era muy alto y elegante. Nunca lo vi despeinado, ni maloliente y era el alma de la fiesta. No era de aquí y tenía billetes, al menos se suponía por los “Pedros de Hierro” que lucía.

Hace dos sábados me lo encontré por la mañana temprano, estaba llorando por la calle. Lo llamé con el claxon y lo subí en el coche. Me contó que le habían robado y que no tenía ni llaves, ni móvil, ni pelas, ni las llaves de su casa. Yo lo vi desmejorado, como de una noche de fiesta pero no me pareció que tuviera un vicio en el que meter dinero, así que le dejé pelas para comer y dormir, pues iba a esperar a la señora que le tenía alquilado el piso y así podría llamarla por teléfono. Teóricamente llegaría a la mañana siguiente. Él me prometió que el día siguiente tomaríamos una cerveza y me devolvía las pelas. Yo ya sabía que el dinero podía estar perdido, pero la cosa era ayudar a ese amigo que otras veces me invitó por ahí.

Al día siguiente no apareció y supongo que no lo veré en tiempo. He indagado por los sitios que me contó esa mañana que se movía y he descubierto que le da a la coca. Me quedé pasmado como un tío con un futuro prometedor no había sabido tomar esa decisión que todos hemos tenido que tomar alguna vez, ese paso hacia el probable abismo por rozar esas experiencias, en principio inalcanzables sin la droga. Claro que he tenido acceso, no es difícil, claro que he tenido pastillitas en la mano y un “amigote” diciendo que probara. La cosa es que por contento y eufórico que estés, no ser débil. Yo puse mi tope psicotrópico en probar los canabinnaceos, lo hice y llevo años sin tocarlos. Era divertido, pues sí, pero sin ellos mi vida es igual de divertida, ¿para qué arriesgar y gastarme dinero?

Ahora el único estupefaciente que me entra es la cerveza, y sólo me siento enganchado a aquellos a los que quiero. Tú sabrás a donde quieres llegar, pero sólo una rayita te puede separar de todo lo que quieres.

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~ por Kin El Bravido en 04/09/2007.

6 comentarios to “Aprende a decir NO”

  1. ¿Alto, elegante, el alma de la fiesta?…¡Que mierda estás diciendo de mi?

  2. ¿Pero tus iniciales no son M.R.Y. no? Salvo que seas Médico Revicioco Yreincidente 😀

  3. También hay momentos en los que se deberia aprender a decir SI.

    Pocos, pero los hay :S

  4. Yo simpre he pensado que el problema no está tanto en la rayita sino en la persona. Habrá casos y casos y hablo desde el desconocimiento, pero párate un segundo a pensar, si a lo mejor tanto porte y distinción no eran sino una señal de que algo falla un poco más adentro.

    Lo siento por tu colega.

  5. Amen a lo escrito por Kim.

    La única droga dura que entra en mi cuerpo es unas birras bien frías.

  6. ¿Alto, elegante, el alma de la fiesta?….¿y no soy yo verdad?…
    je, luego me mail un privado y me lo cuentas, porque a lo que le metiamos en Medicina era al Mus.

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