Chopped

Esta historia creo que va a ser la más personal que escriba por aquí, ya que creo que es mucha tela para leer y que no soy un escritor profesional y puedo aburrir.

MAYORES DE 18 AÑOS

No pondré si la historia es mentira o verdad exagerada, ni daré los verdaderos datos para no ofender a nadie. Algunos amigos saben la verdad verdadera espero que no revelen datos.

Esto ocurrió un jueves tras los exámenes, que no habían salido demasiado bien, pero tenía ganas de celebrar lo que fuera. Me pongo guapito, y hago todos los trucos porque esa noche quería plan A. El plan A consiste en intentar mojar el churro y si ves que la cosa se pone complicada, pues ir bebiendo alcohol para alcanzar el plan B, coger una cuerna memorable. Pues yo quería plan A esa noche, pero estaba preparado por si había plan B – lo que no sabía era el plan que me esperaba esa noche.

Así que hicimos botellón, y nos pusimos a soplar botellas de whisky para 2, con la mala suerte de que mi compañero se le cortó el cuerpo al segundo cubata, así que le tuve que ayudar en un acto desinteresado sin límites. Mientras iba y venía buscando niñas que rapiñar, me di cuenta de que el plan B era más seguro pues iba a soplar más de lo que estaba acostumbrado y porque las niñas que había, amigas de uno de nosotros, no nos gustaban. Su descripción podría ser la siguiente, pero está un poco exagerada para no herir a nadie – cosa que no podría hacer porque ni me acuerdo de los nombres -:

– Chica fan de Olivia de Popeye: alta, delgada y cabezona; campeona de natación: nada por delante y nada por detrás; vamos que no era guapa y no tenía formas.
– Chica Fan de Ofelia de Mortadelo: No era fea de cara, bajita, MUY pechugona, y rellenita. La voz era de pito.
– Chica que olía a mierda: No era que ella tuviera un mal olor a heces, sino que era muy altiva y tenía la nariz arrugada, como si siempre estuviera oliendo un olor desagradable. Estaba claro que ninguno tenía la suficiente clase social ni poder económico para poder cortejarla.
– Y la chica tipo NO: esta era de Córdoba, todas las demás eran de un pueblo de Andalucía el cual no digo. Las de Córdoba tipo NO son muy comunes. Ahora os doy un ejemplo antes de continuar con la historia.

********* Ejemplos de chica tipo NO: *********

“CHICA TIPO NO” Nº1

La miro, y ella me mira. Comenta algo con sus amigas. Animado por conocer a la chica e importar mujeres a nuestro grupo de solteros, saco mi pitillo (de fumar) – ya no fumo – y me aproximo a ella y le digo:

– Hola, ¿tienes fuego?
– NO.
– Bueno, ¿me dejas tu cigarrillo? – uno que es muy astuto sonreía para demostrar mi gran talante -.
– Ah, vale, toma.
– Gracias.

Enciendo mi cigarro con un estilo que ya lo quisiera el Janfri Boga, mientras preparo la frase:

– Bueno, pues muchas gracias, ¿tienes también nombre?
– NO.

Recojo mis cachos de Kin del suelo y le digo:

– Bueno, pues no pasa nada, ya lo tendrás cuando seas mayor, lo importante era que me dieras fuego.

Y me fui con mi estilo de nuevo a seguir bebiendo.

“CHICA TIPO NO” Nº2

En un local, la miro y ella me mira, así que me acerco para conocerla. Realmente no buscaba plan, solo entretenerme porque mis amigos en ese momento bailaban y yo no tenía demasiadas ganas.

– Hola, ¿tienes fuego? – sí, sé que no es muy original, pero me ha dado grandes resultados, también he usado otras técnicas, pero el curso de ligoteo no lo doy online.
– Sí, toma.
Enciendo el cigarro y le doy las gracias, claro. Levanto mi vista y le digo:

– ¿Tienes también nombre?
– Sí, me llamo Emeteria (es el santo de hoy día 3 de Marzo, aunque colgaré la historia otro día), pero que sepas que no me voy a enrollar contigo.
– Yo tampoco lo iba a hacer contigo, pero pensé que tras esa bonita cara habría una conversación interesante que salvara mi triste noche.

Me di la vuelta y la eché al olvido, eso sí con la estima alta por no haber regalado mi tiempo a quien no lo merece.

************************************************************************

Bien, el grupo de niñas estaba allí y nosotros aquí. Ellas venían a vernos y nosotros bebíamos. Me entoné a contar chistes y se rieron y eso, pero como que nuestro plan ya era puro B. Bebí bastante antes de irnos de pubs a seguir la fiesta y me di cuenta de que ellas se venían con nosotros ya que el amigo común les hizo el enganche. Total que me puse a bailar en un local – si bebo mucho = bailo – y claro como en mis coreografías no sé que hacer con la mano derecha, pues me puse a soplar cervezas. Qué pasó, pues que bailando me caí varias veces de lo “bien” que iba. Al rato nos cambiamos de pubs, y nos fuimos pa fuera, y resulta que salgo primero con la chica Fan de Ofelia y nos ponemos a esperar al resto. Los dos estábamos con el brazo apoyado en un naranjo. Yo para mantenerme en equilibrio, ella para hacer manitas. E hicimos manitas apoyados en un naranjo.

Al salir mis amigos me adelanto y le digo a mis amigos:

– ¡Illos que me como a la Fulanita! Que hoy no sé decir que no – esa noche tenía el “misuage” (ver Memorias de una Geisha) por los suelos junto con mi sentido del equilibrio.

Los amigos tós despoyaos de risa.

Nos vamos a la discoteca, bailamos un rato y le digo a uno de mis amigos:

– Mira, esta sigue metiendo calor y a mí me da igual tó, así que le voy a tirar a la gorda.

Mi amigo señala a la Olivia y me dice:

– ¡Vale tío, pa ti la gorda y pa mi la fea!

Así que me enrollé con la Ofelia y al rato (serían las 7 de la mañana), la acompaño a su piso – a mi amigo le dijo que no la fea y tuvimos cachondeo también con eso.

Estábamos allí en la puerta de su casa muy “apasionados” y pasando frío. Así que se me ocurrió la gran idea:

– Nos podríamos subir a tu piso que no hace tanto frío y no damos espectáculos.
– Vale.

Subimos a su piso y se tumba en la cama. Seguimos dándole a la “sinhueso” y la empiezo a desnudar. En ese momento, me da por mirar a la mesilla de noche y allí veo a un soldado, joven con el gorrito en la mano.Se me corta todo y digo:

– ¿Ese tío quien es?
– Mi novio jurando la bandera.
– ¿Tienes novio?
– Ahora mismo estamos enfadados.

No me extraña que se enfade….pensé yo.

– ¿Y dónde está?
– En el pueblo. (Y ella puso al soldado mirando a la mesilla de noche, volcando la foto).

Ea, Kin, al lío, ya puedes estar tranquilo. Por donde iba…uhmn…por las tetas, pues la chavala tenía unos pechos tremendos (así a ojo una 110 o más), le quité su sujetador y lo tiré por la cama (ya sabéis que soy un experto lanzandor de ropa interior) y cayó despacio como si fuera un paracaídas. Miré sus pechos y me asusté, tenía unos pezones grandísimos, eran como dos boinas de los rangers. Empecé a acariciarla como solo un maestro del placer sabe, tocando esos sitios que tanto gustan. A continuación le baje los pantalones y las bragas, y ahí estaba él. Al menos eso pensé yo, que era él, el Richard Pryor (ver No me chilles que no te veo cualquier Navidad) sino seguro que era un gato persa acostao – el daño que está haciendo la industria porno en la sociedad o al menos en mis neuronas, seguro que en el siglo III antes de Cristo no había este repelus al pelo. Bueno, pues nada, como dice el Maki “el coño de una mujer es como un billete de mil pesetas, que aunque sucio y arrugao siempre mantiene su valor intrínseco”; y esa faena había que acabarla. Así que le digo:

– Fulanita, esto hay que acabarlo – y saco a mi amigo de los calzoncillos, que sorprendentemente estaba mirándome, el alcohol había bajado claramente -.
– Pues no puede ser.
– ¿cómo?
– Es que esto – se pone la manita en el mimi- es para mi novio.

¡No puede ser, este cacho de guarrilla ibérica que le pone los cuernos a su novio no quiere hacerlo conmigo porque le da remordimientos!

– Pues ahí yo no meto la lengua (sé que era poco romántico, pero ya me veía empujando).
– No pasa nada, lo acabamos manual.

Así que me preparé para aplicar la técnica DJ Kultur: una mano en un seno y otra allí abajo y me puse a hacer scratching.

Después ella jugó con mi manguerita de la alegría y se recostó en la cama, creo que buscando mis caricias y cariño.

Yo me vestí rápidamente – eran ya más de las nueve y media – y me fui. Ella se quedó en la cama mirándome extrañada, pues no abrí la boca.

Cuando me iba por el pasillo, me di cuenta de que tenía sed y entré en la cocina. Una vez dentro no sabía donde estaban los vasos, así que abrí el frigorífico y me cogí una Cruzcampo, la abrí y di un gran sorbo y salí de la cocina. Ella se estaba levantando. Me fui a la calle y cuando cerraba la puerta del portal, miré escaleras arriba y allí estaba ella cerrando la puerta de su casa mirándome por una rajita de la puerta.

Me bebí lo que quedaba de cerveza pronto y cuando la tiré a la papelera, pensé que mis manos olerían a cerveza. Así que me las acerqué a la nariz y allí estaba. Esa fragancia que me decían:

KIN: ESTA NOCHE HAS SIDO EL AMO PORQUE NO TRABAJAS EN UNA LONJA, NI EN CÓRDOBA HAY PLAYA.

Así que en un despertar fetichista matutino me fui a mi casa oliéndome los dedos y preguntándome como había llegado a esa situación.

Entré en mi casa con sigilo, como si a las 9 y media hubiera alguien dormido. Mi madre me dijo que tenía una nota en la mesilla de noche:

SON LAS 8:15 DE LA MAÑANA Y TÚ SIGUES SIN APARECER. EN CUANTO LLEGUES A CASA ME LLAMAS. LUEGO HABLAREMOS, TU PADRE.

Mi madre me preguntó que era lo que había hecho esa noche. Yo le dije que me quedé en el piso de tal amigo y como era tarde me quedé a dormir en el sofá (la otra versión no la habrían creído). Para que no viera mi madre como estaba de muerto le dije a mi madre que tenía clase (mentira, tenía el viernes sin clase) y me fui a casa de un amigo a dormir.

A las 14h desperté del sillón y me fui para mi casa, por el camino llamé a mi colega, el que intentó liarse con la Olivia y no lo consiguió.

– Hola!
– Hola!
– ¿Al final se dejó la Olivia?
– No, en cuanto desapareciste ellas se recogieron y yo me fui para mi casa a la media hora. ¿Qué tal tú?
– Pues he llegado a las 9:30 a mi casa y ahora recogeré los frutos.
– ¿Pinchaste?
– No….pero…tío…..tenía los pezones como rodajas de chopped.
– JAJAJAJAJA
– En serio, sus pezones eran como el tapacubos de un Panda…
– JAJAJAJAJA
– No te rías, eran la tapa de la play.
– JAJAJAJA, bueno, mañana ¿te vienes de perol?
– Te cuento luego.
– Oki
– Taluego
– Taluego

Llegué a mi casa y me broncaron y me dejaron sin perol del sábado. Cuando quedé el sábado por la noche para tomar algo. Todo el mundo me cantaba:

¡Choped, yo no quiero jamón quiero choped! con el soniquete de la popular canción de los Village People.

Siempre han querido ponerme mote, pero escapaba a sus esterotipos porque no me ajusto a ninguno. Choped fue el mote por unos meses pero como todos, pues que como que me lo paso por el arco del triunfo y acaba cayendo en el desuso. Demasiadas caras para ajustarme a una sola.

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~ por Kin El Bravido en 31/08/2007.

5 comentarios to “Chopped”

  1. No me puedo creer que no hay un sólo comentario ante tan monstruosa historia. Me he reído mogollón… XD

  2. Sí que es buena, sí.
    Bravido, como diría Buenafuente: “¡qué clase!” 🙂

  3. Joderrrr, esta historia solo se pueden leer a estas horas de la noche. Muy bueno. Ahora lo de quedarte sin perol imperdonable.Se merece una explicación juas juas

    El ego es algo que los hombres tenemos más sensibles que el pito que con cualquier cosa se nos levanta.

    Estamos contigo Kim.

  4. ¡ Épico Kin !

  5. No mexcles plan B con plan A suele n pasar cosas de esas

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