Echar un polvo
Todos conocemos el significado de esta expresión, pero es muy curioso de donde viene.
A finales del siglo XIX, se puso de moda en las clases más elitistas esnifar rapé. El rapé era un tabaco de esnifar que aún a día de hoy se sigue comercializando como he podido comprobar en el artículo Notas Sueltas. El rapé tenía también sus inconvenientes y era que muchas veces te provocaba el estornudo, picores en la nariz y también una sonación nasal ruidosa, por lo que se habilitaban habitaciones en las reuniones para echar polvos. Estas habitaciones a menudo eran reservados donde se estaba sólo o si acaso acompañado con otro esnifante de confianza, y no se molestaba pues resultaba indecoroso encontrarse a un sujeto inspeccionando su nariz antes de una dosis. Con el tiempo, cuando uno quería proponerle a una joven una buena ración de puñaladas de carne en barra, la cosa se disfrazaba con esta expresión, aunque hay que decir que no era lo mejor visto que una dama rapeara.
La situación la imagino así:
- A vos le apetece acompañarme a echar un polvo, noble dama.
- Espero que sepa disculpar que rehuse a su invitación, pero es que me sangra la nariz.
Fuente: Oido en la radio, ondacero, hace ya algún tiempo.



Sdad. Amigos del J. Botánico
¡A desalambrar!
Cordobeses por la Libertad
Ecologika
Muy curioso.
El dialogo me ha hecho mucha gracia, si